Este crumble de salmón sin harina es una receta llena de nutrientes, una deliciosa combinación de salmón, verduras, almendras y semillas. Los ácidos grasos omega 3 del salmón, las vitaminas de las verduras y las múltiples propiedades de las almendras y las semillas hacen de este plato una opción muy saludable.
El primer paso para elaborar esta receta es pochar las verduras. Cortamos la cebolla en juliana y el calabacín en rodajas finas, añadimos aceite de oliva en una sartén y empezamos con la cebolla, la dejamos sofreír durante 15 minutos, calor medio-bajo, intenta que no oscurezca demasiado, cuando veamos que está transparente la reservamos.
Mientras las verduras se hacen, precalentamos en horno a 200ºC
En la misma sartén donde has pochado la cebolla añade un poco más de aceite de oliva y cuando esté caliente, el calabacín, sazónalo, le das unas vueltas y lo dejas cocinar unos 10 minutos más, cuando veas que está blandito, resérvalo.
Prepara una fuente para horno, echa aceite de oliva en la base, pon los lomos de salmón, añade un chorrito de agua y el jugo de medio limón, sazona el salmón y añade pimienta. Hornea* durante 10 minutos aproximadamente, el tiempo de cocción dependerá de la potencia de tu horno. El objetivo es que el pescado no se reseque, así que más vale echarle un ojo antes de que se pase y si aún está crudo dejarlo más tiempo.
Deshaz el salmón en lascas, procura no desmenuzarlo demasiado, sería una pena, separar las lascas es fácil cuando está cocinado y te resultará más cómodo montar el plato ya que cada lasca es una superficie plana y se mantendrá mejor, además cuando el conjunto esté acabado se verán los trozos de pescado, siempre interesa que el producto sea reconocible, así se aprecia la calidad de lo que te estás comiendo.
Para el crujiente desmenuza unas galletas saladas de semillas* y resérvalas.
Es el momento de montar el plato, elige un plato llano que sea bonito, sitúa el aro para emplatar en el centro, empieza poniendo una capa de calabacín, coloca las rodajas ordenadamente de manera que cubran toda la superficie comprendida dentro del aro, después una capa de cebolla y sobre ella una de salmón, repite la operación.
Ahora solo queda la última capa, el crujiente, añade el muesli* salado por encima.
Ha llegado el momento de retirar el aro, no te preocupes si parte de muesli cae sobre la superficie del plato, formará parte de la decoración final.
Ya solo queda acabar de decorar el plato, unas gotas de aceite de oliva virgen extra y un poco de mezcla de pimientas molida será suficiente. Pero tienes muchas más opciones, si te gusta el eneldo pica un poco y añádelo, también puedes preparar alguna mayonesa, por ejemplo una con perejil para darle un toque de color o se me ocurre que un poco de salsa tártara le iría también muy bien. Son solo propuestas, elige la opción que más te guste.
Notes
El salmón salvaje lo compré congelado, para prepararlo lo saqué la noche antes del congelador y lo dejé en la parte alta del frigorífico, es importante que se descongele poco a poco, de esa forma está en óptimas condiciones a la hora de usarlo. Si tienes la opción de comprarlo fresco mejor que mejor.
Cuando cocines el salmón en el horno puedes tapar la fuente con un papel de aluminio para que no se seque la superficie del pescado y quede más jugoso.
Para el crujiente he usado mis galletas saladas de semillas sin harina desmenuzadas, pero también puedes mezclar unos cuantos frutos secos y semillas al natural y tostarlos un poco en una sartén, de esta manera la capa crujiente no tendrá tanta consistencia, pero quedará rico.
Si quieres que el muesli esté más crujiente puedes darle un toque de grill al plato en el último momento, pero hazlo antes de retirar el aro y durante muy poco tiempo, este paso no es necesario, yo no lo suelo hacer y el resultado es muy bueno.