Lo primero que debes hacer es escaldar los tomates para poder pelarlos con facilidad. Lávalos y hazles un corte en forma de cruz, introdúcelos en el agua hirviendo durante 2 minutos, sácalos y reserva.
En una olla mediana echa el aceite de oliva y sofríe la cebolla, el ajo, el pimiento y la zanahoria, todo cortado en trocitos. Añade una pizca de sal, pimienta y una hoja de laurel, deja que se cocine.
Mientras se hacen las verduras, pela los tomates previamente escaldados, al haber hecho un corte, la piel saldrá sola, córtalos en cuadraditos y añádelos al sofrito. Deja sofreir unos minutos.
Añade el medio litro de agua, remueve todo y deja que se cocine durante unos 20 minutos.
Cuando esté hecho, retira la hoja de laurel y tritúralo todo. Cuanto más fina sea la textura mejor.
Prueba la sopa y rectifica la sal y la pimienta. Ya la puedes servir, decórala con un poco de pimienta y unas gotas de aceite de oliva. También puedes añadir unas hojas de hierbabuena o menta, le da un toque fresco muy agradable, o el clásico perejil. ¡El rojo y el verde combinan de maravilla! ;-)
Notes
En esta receta he usado tomates en rama, pero también puedes usar tomate pera, lo que debes tener en cuenta es que estén más bien maduros, si están muy verdes no tendrán tanto sabor ni jugosidad.
Si lo prefieres puedes usar pimiento verde en lugar de rojo o una combinación de los dos.
Si cuentas con un robot de cocina muy potente puedes evitar pelar los tomates porque al triturarlos no quedará ni rastro de la piel, si no es el caso, mejor pélalos, es desagradable encontrar trocitos de piel en la boca.
Siempre que se cocinan salsas y sopas a base de tomate se suele aconsejar añadir azúcar para contrarrestar el punto ácido del tomate, yo jamás lo añado, por razones obvias y te aseguro que no es necesario. Si como te digo usas tomates que estén maduros, no lo vas a necesitar.
Acompaña la sopa con una mezcla de frutos secos y semillas tostados o con unas tiras de jamón ibérico.